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Era una hermosa mañana, sin nubes a finales de verano justo antes de las 7:30 a.m. Le doy a mi novia, quien paso conmigo la noche anterior, un abrazo y un beso, compartimos “te amos”, nos deseamos buenos días y nos despedimos. Poco sabíamos que este sería un día que nunca olvidaríamos.
Mi vista en las mañanas, cada día, desde el lado de NJ por el Rio Hudson..

Me monte en mi motocicleta y disfrute del viaje hacia el trabajo. Era dueño de un modelo deportivo, era una Kawasaki Ninja ZX-6R verde. Llegue en mi oficina, como siempre, a las 8 a.m, para preparar una taza de café y mirar por mi ventana. Era una agradable rutina mañanera. Más agradable era el trabajar allí, se sentía como estar en la cima del mundo. Minutos después, dos de mis compañeros entraron a la oficina. Pronto estábamos hablando sobre el café. Trabajábamos para Thermo Electron, una corporación de ciencia con un valor de más de $2 billones de dólares por año. Recientemente habían abierto una oficina en el World Trade Center para un equipo de desarrollo en negocios electrónicos. Yo había empezado solo 6 meses antes.

Mientras que my compañro Tim y yo charlábamos, en el café matutino, escuchamos de repente como un silbido, como el de un cohete y luego una larga explosión. El sonido fue tan rápido, no tuvimos tiempo para ver de dónde provenía. La explosión sacudió el edificio como si fuera a colapsar. Nos miramos asombrados y luego corrimos rápidamente hacia el centro de la oficina – apartados de las ventanas. Fuera de las ventanas se veía fuego, escombros y humo de los pisos arriba de nosotros. Nunca olvidare la mirada que tenia Tim. Corrimos hacia nuestros escritorios, recogimos varias de nuestras pertenencias para irnos. Estábamos 85 pisos arriba en la torre uno del World Trade Center. No habría manera fácil de bajar.

Antes de ver las condiciones en el pasillo, sabíamos que tomaríamos las escaleras. Mientras recogíamos nuestras pertenencias un hombre vino corriendo a nuestra oficina gritando por ayuda y la salida. Estaba histérico. Luego me entere que él estaba en el baño cuando el avión choco. Le dije que se calamara y que sabia donde estaba la salida.

Mi oficina estaba en el área enmarcada en rojo.

Nuestra oficina tenia doble puertas. La de la izquierda estaba estrictamente vigilada, y la derecha bloqueada por un magneto de seguridad. Ambas puertas fueron destrozadas por el impacto. La salida más cercana estaba en la izquierda, junto con nuestras oficinas. Cuando corría hacia la puerta, me di cuenta que el pasillo estaba oscuro y del fuerte olor de humo y combustible quemado. Me agache y corrí hacia la salida. Corrí muy rápido. Mire por un momento sobre mi hombro el largo pasillo y todo lo que pude ver era completa oscuridad. Estaba completamente oscuro; sin luces, luces de emergencias, rociadores de emergencia, solo humo. Rápidamente corrí hacia las escaleras donde las condiciones eran totalmente diferentes; había aire acondicionado, luz y aire fresco. Bajamos cuatro o cinco pisos de escaleras vacías tan rápido como pudimos.

Aproximadamente en el piso 80, paramos completamente, habían tantas personas… les gritamos para que se movieran, pero no lo hicieron. Nos dijeron respetuosamente que la fila se estaba moviendo, lentamente, pero que se estaba moviendo. Terminamos siendo pacientes y nos unimos a ellos para bajar. Había un embarcamiento en el piso 78, donde un elevador exprés subió al piso 78 sin parar, luego otros elevadores subirían gradualmente para los pisos de arriba. Aquí cambiamos para otras escaleras que nos llevaron hacia el piso 85. Mientras subíamos, me di cuenta que los bancos del elevador parecían que hubieran explotado. Las paredes de mármol estaban destrozadas y las puertas del elevador estaban abultadas. Rápidamente nos movimos de ese piso hacia las escaleras. En ese momento, vi a un hombre ciego que había visto muchas veces antes; estaba acompañado por su perro guía. Alguien lo tenía agarrado del brazo y lo estaba guiando hacia las mismas escaleras que nosotros tomaríamos. Luego leí que el pudo salir bien.

Las próximas 30 escaleras las bajamos rápido. Como en el piso 40, tuvimos que parar. Había una puerta cerrada y fuego en ese piso. Tuvimos un gran susto. Alguien detrás de nosotros grito que tenía la llave. Cuando llego hacia la puerta, era la llave equivocada. Pensé “no quiero morir quemado”. El grupo rápido busco otra manera de salir. Subimos un piso para buscar otra escalera cercana. Pudimos bajar otros 20 pisos de manera incesante. Todas las personas seguían muy ordenadas; mantuvimos nuestra calma. Muchos no sabíamos que había pasado. Yo, por lo menos, pensé que era un helicóptero o un avión pequeño había chocado con el edificio. Me dijeron que había sido un avión de línea aérea. Rápidamente asocie el sonido que había escuchado con el de un avión, ningún helicóptero o avión pequeño pudo hacer el sonido que escuche. Pensamientos de misiles pasaron por mi mente. Pero sabía que las defensas de Estados Unidos no dejarían que eso pasara. Más tarde, alguien dijo que fue un ataque terrorista, y que ambas torres fueron chocadas por aviones pasajeros. Ese fue otro momento de susto. Sabía que estaba en medio de un ataque terrorista.

Como en el piso 22, nos encontramos con los primeros bomberos, Me encontré aliviado de ver a estos hombres. Nos aseguraron que estaríamos bien, y que todo debajo de nosotros estaba bien. Recuerdo a uno de los bomberos decir “Desde aquí todo está bien, así que caminen rápido, pero de manera segura.” Ese fue un momento donde sentí gran alivio.

Muchos de los bomberos estaban sin aliento. Estaban cansados, Llenos de sudor y hasta unos estaban descansando en el piso. ¡Imagina correr 20 pisos con un tanque de oxigeno en la espalda, un hacha, una barra de metal, una manguera y todo el uniforme protectivo! Debe ser más de cien libras en equipo.

El resto del camino hacia abajo fue muy rápido; tan rápido que fue inesperado. De repente vimos la luz del día, otro alivio mas. Salimos de las escaleras en el segundo piso algo que me asombro; pensé que saldríamos en el primer piso. El segundo piso actualmente al nivel de la carretera. El primer piso esta debajo de la tierra. Había bomberos y policías por todas partes. Mire a través del vidrio y vi escombros por todas partes. Había media docena de cuerpos en el piso también, aunque parecían más globos de gelatina roja. Luego me di cuenta que estos eran los cuerpos de personas que saltaron de los pisos más altos que el mío… una vista muy horrible.

Las autoridades nos llevaron al piso subterráneo. Este piso tenía muchas tiendas, como la Gap, Banana Republic, The Body Shop, etc; básicamente; era un centro comercial. Los bomberos y policías nos dijeron que nos moviéramos rápidos por esa área. Llegamos al otro final del centro comercial, como una cuadra lejos de las torres. En total, nos tomo como una hora poder salir completamente del piso.

Mi memoria del colapso es MUY parecida a esta imagen

Tan pronto cuando salí, lo primero que hice fue mirar hacia arriba. A mi asombro, ambas torres estaban en llamas. La primera torre estaba en llamas como 3/4 hacia arriba y la torre dos estaba en llamas desde la mitad hacia arriba. Parecía algo como de película. Los oficiales nos dijeron que camináramos hacia el este. Como 30 segundos luego de que salimos, escuche este sonido crepitante. Mire hacia arriba y la torre dos estaba colapsando. Pensé, “por Dios. ¡¡¡CORRE!!!” Eso fue lo que hice. Cuando estaba bajando, estaba con mis dos compañeros, pero esta vez lo único que podía pensar era “corre por tu vida.” Corrí tan rápido como pude. Deje a mis dos compañeros atrás. Corrí hacia adelante.

Pausa este video en el Segundo 0:11.
Estoy directamente a la derecha de la papelera de reciclaje verde,
Sosteniendo mí casco verde en mi mano derecha.

¡Mire hacia atrás y vi esta INMENSA nube de polvo que venía hacia mi RAPIDAMENTE! Cuando cruzaba una intersección, había otra nube de polvo que me corto de la derecha. Tenía el casco de mi motocicleta en mis manos así que me lo puse mientras era envuelto en el polvo. El casco no ayudo. El polvo entro por mi barbilla y lleno mi nariz. Me quite el casco y no pude ver nada. Todo se había vuelto de noche. Era tan oscuro. No podía respirar, ver, o escuchar nada. Trate de respirar por mi boca; Lo único que hice fue llenar mi boca de polvo por eso tuve que mantener la respiración.

Mientras corría, recuerdo ver un edificio a la izquierda. Las personas estaban entrando antes que la nube de polvo golpeara. En la oscuridad, pude llegar a las puertas del edificio. Eran puertas de vidrio, y, para mi mala fortuna, estaban cerradas. Trate de romperlas con el casco de mi motocicleta. Eso no sirvió.

Todo era confuso. Pude abrir mis ojos un poco y vi personas adentro. Sentí a mi derecha una entrada para una puerta giratoria. Empuje y pude entrar. Cuando entre, tosí fuertemente para sacar el polvo fuera de mi garganta. Finalmente, pude respirar. Sin embargo, el polvo no se quitaba de mi garganta. Sin importar, estuve a salvo por el momento, y podía respirar.

Vi un teléfono. Lo agarre y llame para mi casa. Mi hermano menor contestó el teléfono. Estaba tan calmado, como si no supiera nada de lo que pasaba. Le dije que me pasara a nuestra madre en el teléfono. Cuando escucho mi voz, ella se vino abajo, estaba histérica. Le dije que se calmara, obviamente yo estaba bien, ella, sin embargo, no entendía eso. Ella menciono que mi novia estaba allá. Hable con ella también.

Ella también estaba en un estado de histeria. Le asegure otra vez y le colgué el teléfono. Había alrededor de cien personas en el lobby de ese edificio. La mayoría buscando refugio, como yo. Era un caos-confusión por doquier. Las personas no se sentían a salvo; estaban buscando una manera de salir de ese edificio también. Se movían como ovejas, Todas juntas y en la misma dirección. Me moví en mi propia dirección, opuesto a ellos. Encontré el café de alguien más de Donkin Donuts; lo agarre he hice gárgaras con él. Eso quito alrededor del 50% del polvo en mi garganta. Mantuve el café hasta que quite todo polvo. Mientras tosía, alguien me agarro y me sentó en la oficina del guardia de seguridad. Le dije que estaba bien, mientras que una mujer me entrego una servilleta y se marcho. Cuando miraba hacia afuera, La oscuridad se esparcía y la luz del día volvía. Para mí, eso fue señal de que tenía que salir de allí. Tenía que salir del centro de la ciudad cuanto antes.

Entre al baño. Me lave la cara, manos, y boca. Agarre un jugo de naranja del estante, y Salí de allí. No, no pague por ello, tampoco estaba el cajero para recoger el dinero hasta si quisiera. Cuando Salí, habían alrededor de 2-1/2 pulgadas de polvo en el suelo. Parecía como si hubiera nevado. La policía y otros oficiales estaban confusos. Las personas caminaban como zombis y todo estaba callado: sin sirenas, sin hablar, sin aves, solo confusión. Amigos, lo que ven en las películas es tan cercano a la realidad como te lo podría decir. Es muy escalofriante.

Empecé a caminar hacia el norte. Encontré un autobús que llevaba a las personas a la zona residencia. Estaba lleno de personas, pero pude encontrar un asiento.

Conocí un caballero que estaba en las escaleras conmigo. Me dijo que su esposa estaba en la torre dos. Estaba tratando desesperadamente de llamarla a su celular, pero los celulares no estaban funcionando. En mi mente dude que estuviera con vida, pero me lo guarde hacia mí. El autobús se movió como tres cuadras y paro-el tráfico no se estaba moviendo. Todos en el bus decidieron bajarse y caminar.

Mientras caminábamos hacia la zona residencial, la torre uno colapso. Estábamos alrededor de 10 cuadras de las torres, pero el miedo e incertidumbre hicieron que corriéramos por nuestras vidas otra vez. Esta vez las nubes de humo no venían cerca de nosotros, pero igual nos asustaron. Pronto me encontré con Carlos, el esposo de mi madre. Caminamos juntos hacia la calle 42 con la avenida 12 donde un ferri transportaba residentes de NJ a través del rio Hudson. Había que esperar alrededor de 2-1/2 horas para abordar el ferri. Pero tenía como abordar el ferri mucho antes que los demás. Estaba cubierto de pies a cabeza en polvo blanco. Le pregunte a un oficial de la policía que me dejara entrar porque necesitaba ver a un doctor. El acepto y nos metió a Carlos y a mí. Caminamos desde el puerto del ferri hasta mi casa, alrededor de 25 minutos.

Cuando hice el primer paso hacia las escaleras de mi casa, un escalofrió corrió por todo mi cuerpo. Finalmente me sentí a salvo. Cuando entre, mi madre me saludo con un increíble abrazo. Se sentía como si hubiera muerto y hubiera vuelto por un último abrazo – ese fue un momento intenso…

Es suficiente decir que, las cosas no han sido las mismas desde ese hermoso, sin nubes martes en la mañana. Me he recuperado lo más que he podido. Todavía bailo: sigo siendo la misma persona que era, pienso; ahora veo el mundo con ojos nuevos. No habrá vuelta a la normalidad. Lo normal nunca volverá. He comenzado una nueva vida. Toda mi familia cercana estaba cuando llegue en mi casa, incluyendo a mi novia. Fue cuando me di cuenta que mi vida había estado en peligro. Hasta ese momento, estaba en modo de supervivencia. Durante todo ese tiempo, no comprendía que había escapado a la muerte. Se podría decir que estaba en algún modo de shock. Insistí en ir a un hospital, Los doctores estaban asombrados que salí tan bien. Me hicieron muchos exámenes, una planilla libre de mi salud, y me dejaron ir a mi casa.

Jareau Almeyda

Jareau Almeyda11 de septiembre, 2001